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Tiene 75 años, escasa actividad económica registrada y ningún vínculo conocido con el mundo cripto. Sin embargo, una billetera atribuida a su nombre recibió más de un millón de dólares semanas antes del lanzamiento del token. La Justicia investiga si fue un intermediario o un prestanombre dentro del circuito financiero.

Hasta su aparición en la causa por la criptomoneda $LIBRA, Orlando Rodolfo Mellino era un desconocido sin registros de actividad económica. Tiene 75 años y figura como jubilado desde 2015, sin antecedentes en empresas tecnológicas, financieras ni vinculadas al ecosistema digital.

Sin embargo, Mellino quedó envuelto en el escándalo de $LIBRA porque la justicia pudo probar que recibió más de US$ 1 millón por parte de Hayden Davis, el creador de la criptomoneda que difundió el presidente Javier Milei y que terminó en una estafa.

En su última declaración ante la AFIP, Mellino aparece en el rubro gastronómico como expendedor de pizzas y bebidas. También declaró como domicilio fiscal una dirección en Tigre cuya numeración no existe y que corresponde a una manzana ocupada por un local de comida rápida.

Su única participación societaria detectada fue durante siete meses de 2023 cuando integró la gerencia de una firma logística. No se encontraron, hasta ahora, otras conexiones empresariales relevantes ni indicios de estar metido en el negocio cripto.

Ese tipo de perfil –sin patrimonio visible ni trayectoria en el sector– es bastante usual en los mecanismos de corrupción donde se hace circular dinero a través de personas generalmente desempleadas, de bajos recursos o jubiladas.

El movimiento que lo puso en la mira
Mellino quedó bajo la lupa judicial luego de que se detectara que una billetera atribuida a su nombre recibió más de US$1 millón en criptomonedas.

El juez Marcelo Martínez de Giorgi ordenó congelar sus bienes y activos financieros, mientras que el fiscal Eduardo Taiano lo investiga como partícipe secundario, en un posible rol de facilitador dentro del circuito del dinero.

Según la reconstrucción del expediente, los fondos fueron enviados por el empresario estadounidense Hayden Mark Davis, señalado como creador del token y demandado por estafa en tribunales de Nueva York.

Se trató de dos transferencias de 507.500 dólares cada una, realizadas el 30 y el 31 de enero de 2025, semanas antes del lanzamiento de la criptomoneda. Parte de esos movimientos coincidieron temporalmente con la reunión que el presidente Javier Milei mantuvo con Davis en la Casa Rosada, en el marco de un contrato confidencial de asesoramiento en blockchain e inteligencia artificial.

Pero el dato más relevante para la causa es que el dinero no permaneció en esa billetera. Fue transferido rápidamente a otras direcciones aún bajo análisis. Por esa cuenta, estiman los investigadores, habrían circulado cerca de US$6 millones.

La hipótesis fiscal sostiene que la wallet pudo haber funcionado como una “rampa de salida” hacia el beneficiario final de los fondos, una operatoria habitual en esquemas de triangulación financiera o lavado.

El contexto: contrato, lanzamiento y colapso
El 30 de enero de 2025 Davis firmó un acuerdo confidencial para asesorar tecnológicamente al Gobierno argentino. El documento establecía que los servicios serían gratuitos y sujetos a estricta confidencialidad.

Quince días más tarde se produjo el lanzamiento de $LIBRA, que fue promocionado públicamente, registró una rápida valorización y luego se desplomó, provocando pérdidas para inversores y una ola de denuncias.

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