Ante la emisión de un nuevo bono con vencimiento 2028, con una tasa en dólares alta, Caputo culpó al «riesgo kuka». Debutó el bono con vencimiento en 2028, que pagó una tasa más cara que la del bono 2027. Caputo lo atribuyó al riesgo de que gane la oposición.
Después de 27 meses y 19 días de gobierno el ministro de Economía pago una tasa más alta en U$S para el bono 2027 que para el bono 2028. Diciendo que se «debía» al riesgo que la oposición ganara las elecciones 2027. Campeón si todo viene también como dice el gobierno porque tendría que ganar la «oposición». Además si estamos tan bien porque seguimos tomando creditos y en U$S, eso es lo que tendría que explicar, ¿O no?
Luis Caputo testeó la temperatura del mercado financiero, y comprobó lo que sospechaba: demasiado caliente como para tomar riesgos más allá de 2027. En su licitación del nuevo bono en dólares con vencimiento en octubre 2028 -es decir, ya terminado el período de gobierno de Javier Milei-, los inversores le pidieron una tasa de interés de 8,5% nominal anual, lo que implica una diferencia de 3,48% respecto del bono que vence en octubre de 2027.
Por un lado, es una mala noticia desde el punto de vista financiero, porque reafirma el alto costo que enfrenta el Tesoro para tomar crédito con el cual hacer frente a su abultado calendario de vencimientos de deuda.
Pero, desde el punto de vista político, significa un punto a favor del discurso oficial, porque permite argumentar la vigencia del «riesgo Kuka» y hasta cuantificarlo. Para el gobierno, el hecho de que haya semejante diferencia de tasa entre dos bonos que vencen con apenas un año de diferencia solo se explica por el temor de los inversores a que en 2027 pueda haber un cambio de signo político en la Casa Rosada. Un eventual regreso del populismo implicaría un riesgo de default o «reperfilamiento» de la deuda, y eso es lo que lleva al mercado a exigir un premio más alto.
El propio Caputo hizo el cálculo. Estableció que el «riesgo país Milei» es de 117 puntos básicos. Ese es el número que surge de restarle a la tasa del bono argentino -5,02% en la licitación de este viernes- el costo de la tasa de referencia mundial, que ronda el 3,8%.

Para el Gobierno, esa tasa no sólo es baja porque lleva implícito un riesgo país muy inferior al que mide el índice de JP Morgan a nivel mundial -en torno de 600 puntos- sino que, además viene en franco descenso.
Hace un mes, cuando se realizó la primera licitación de un bono a suscribir en dólares, bajo ley argentina, la tasa fue de 5,8%. El gobierno celebró el hecho de que el mercado hubiese demostrado atractivo por ese título, al punto de comprarlo por encima de su valor nominal, y aceptar una tasa inferior al 6% que figuraba en la oferta oficial.
Dos semanas más tarde, el mismo bono volvió a recaudar u$s250 millones, pero ya con una tasa más baja, del 5,4% efectivo anual.
Y ahora, en su tercera salida al mercado, Caputo se volvió a encontrar con una elevada demanda -u$s466 millones para un cupo de u$s150 millones- y a una tasa de 5,02%.
¿Ganó o perdió Luis Caputo?
La parte negativa fue que Caputo, que declaró su intención de tomar distancia de Wall Street para no pagar costos demasiado altos, quiso probar cuál era el límite del mercado local, y no resultó muy diferente de lo que hay en el exterior.
Si hoy el ministro tuviera que pedir crédito en el mercado financiero global, debería pagar una tasa anual de más de 9%, que sería el resultado de la tasa de referencia, más el índice de 600 puntos que mide hoy Argentina tras la turbulencia global generada por el conflicto en Medio Oriente. En otras palabras, una tasa prohibitiva.
Endeudarse con el mercado local, aprovechando su alta liquidez en dólares tras el ingreso masivo de divisas por la emisión de deuda de empresas y gobiernos provinciales, es un objetivo explícito de la nueva estrategia financiera. Hoy el sistema bancario argentino tiene depósitos por más de u$s40.000 millones, de los cuales cerca de la mitad están líquidos sin haber sido asignados a préstamos.
El mercado demostró que sí está dispuesto a tomar un bono que venza después del mandato de Milei, pero que lo haría a un precio más alto, que compense el riesgo. ¿Cuál es ese riesgo? Según Caputo, prestarle a Argentina para recuperar el capital en 2028 requiere una tasa de 8,5%.
