El Indec mide inflación en base a un mundo que ya no existe. Los precios crecen, pero el organismo estadístico no logra dar cuenta de la mayoría de estas tendencias porque la canasta de consumo de referencia está más de veinte años desactualizada.
“El Indec de Milei en Argentina calcula la inflación asumiendo que todavía vamos a videoclubs a alquilar películas, buscamos cabinas telefónicas para hacer una llamada, escuchamos música con Discman o reproductor de MP3, vamos al banco porque necesitamos un extracto de movimientos, miramos la Guía T para encontrar cómo llegar a un lugar en capital, usamos la enciclopedia de papel para consultar cosas que no sabemos…”, sintetizó en un posteo de X Alfredo Serrano Mancilla, director del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag). La publicación es elocuente y pone en relieve que el dato de inflación en este gobierno es “irreal”.

Los precios crecen, pero el Indec no logra dar cuenta de la mayoría de estas tendencias porque la canasta de consumo de referencia está más de veinte años desactualizada, corresponde a la Encuesta Nacional de los Hogares (ENGHo) de 2004/5. El organismo tenía planeado modificar la canasta sobre la base de la ENGHo 2017/18 a partir de enero de este año, pero ese proyecto quedó trunco y costó la salida de su ex presidente Marco Lavagna en medio de un escándalo político.
