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En un año sin cepo, los ahorristas se compraron un Banco Central: casi u$s 45.000 millones. La cifra es similar a las reservas brutas. El furor por el dólar siguió firme tras las elecciones y presiona sobre las cuentas externas.

A un año del fin del cepo al dólar, ahorristas compraron u$s 44.718 millones, una cifra que equivale al stock de reservas brutas del BCRA. El dato oficial expone la magnitud de la dolarización minorista y su peso sobre el frente cambiario tras la apertura dispuesta por Javier Milei y Toto Caputo.

El flujo refleja una fuerte dolarización minorista, con impacto en la cuenta corriente y financiera. En marzo, la demanda de billetes volvió a ser fuerte, aunque el dólar bajó por el buen volumen de oferta.

Pese al carry trade que permite la estabilidad cambiaria, el comportamiento de las personas se mantiene firme, equiparando el nivel de reservas del Banco Central logró acumular en lo que va del año.

En el caso de las empresas se mantiene con restricciones, aunque se flexibilizó a un «cepo light» recientemente. Las empresas acceden al Mercado Libre de Cambios para importaciones, pero con plazos y condiciones. El giro de dividendos generados desde 2025 está permitido, mientras que los anteriores siguen inmovilizados. Existen flexibilizaciones en el pago de deuda comercial y financiera.

Un año sin cepo: la magnitud de la dolarización

El 14 de abril de 2025 marcó el fin de las restricciones cambiarias para individuos. Desde entonces y hasta marzo de 2026, las personas humanas compraron u$s 44.718 millones.

El cálculo surge de combinar los datos oficiales: u$s 36.550 millones operados entre abril y diciembre de 2025 (tras la apertura), y u$s 8168 millones acumulados en el primer trimestre de 2026.

El dato ubica a la demanda minorista en niveles similares a la capacidad de compra de divisas del Banco Central en 2026, que acumula u$s 46.088 millones, lo que refleja la magnitud del fenómeno.

Según el informe Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario de marzo de 2026 del Banco Central, alrededor del 65% de esas compras correspondieron a atesoramiento, aunque también se incluyen consumos con tarjeta, pagos de servicios, transferencias al exterior, y operaciones de arbitraje (MEP/CCL) que volvieron al mercado oficial tras años de exclusión.

Marzo: más demanda minorista y menor déficit externo

En paralelo, el Banco Central informó que el déficit de la cuenta corriente cambiaria se redujo a u$s 88 millones, el nivel más bajo desde el superávit de septiembre de 2025, cuando el agro había aportado un ingreso extraordinario de divisas.

Este resultado se dio en un contexto en el que la liquidación del sector agroexportador fue clave: aportó u$s 2166 millones netos en el mercado de cambios.

Sin embargo, la voracidad del sector minorista compensó ese ingreso. En marzo, las personas humanas realizaron compras netas por u$s 2470 millones. De ese total, u$s 1300 millones se destinaron a gastos corrientes (tarjetas y turismo), mientras que u$s 700 millones quedaron dentro del sistema local o como activos externos.

Cuenta corriente y financiera: cómo se explican los flujos

El balance cambiario distingue dos grandes componentes: la cuenta corriente, que refleja los dólares que ingresan por exportaciones y los que se pagan al exterior por importaciones, servicios y turismo; y la cuenta financiera, que incluye movimientos de deuda, inversiones y formación de activos externos.

En marzo, la cuenta financiera registró un déficit de u$s 2255 millones, según Max Capital, explicado por salidas del sector público y privado financiero, parcialmente compensadas por ingresos del sector privado no financiero.

Dentro de ese esquema, la dolarización de personas físicas volvió a destacarse. Sólo en ese mes sumaron cerca de u$s 1897 millones destinados al atesoramiento.

El rol del agro y los flujos financieros

El desempeño del mercado cambiario mostró dos dinámicas distintas entre marzo y abril. En marzo, la oferta de divisas estuvo liderada casi exclusivamente por el agro; en abril, además del campo —que incrementó su liquidación a unos u$s 141 millones diarios— comenzaron a aparecer otros oferentes.

Según estimaciones privadas, este cambio se explica por el ingreso de dólares vinculados a emisiones de deuda corporativa, que deben liquidarse antes del pago de intereses.

Debate económico: dolarización persistente

A pesar de que el dólar MEP apenas subió un 5,9% en el último año —perdiendo largamente contra la inflación y las tasas en pesos—, analistas coinciden en que la dolarización minorista es un «rasgo estructural» difícil de quebrar.

«El argentino medio va a seguir así; es un comportamiento estructural que va a llevar mucho tiempo cambiar. Se tiene que armar un círculo de confianza para que la gente deje de comprar dólares», señaló el director de Criteria, Gabriel Vidal, en una charla con periodistas respecto de la dolarización.

Un mercado aún tensionado

Los informes privados coinciden en que el equilibrio cambiario sigue siendo frágil. LCG indicó que la cuenta financiera volvió a mostrar déficit en marzo, impulsado por la formación de activos externos y la demanda de divisas del sector privado.

Hacia adelante, los analistas advierten una menor oferta del agro en la segunda mitad del año, y posibles cambios en el financiamiento externo por el contexto internacional.

En ese escenario, la dinámica de dolarización de los ahorristas se mantiene como uno de los principales determinantes del mercado cambiario tras el fin del cepo.

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