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Los jugadores le respondieron a Milei, humillaron a los ingleses en la cancha, la tribuna y con la bandera del final.

El gobierno avaló la decisión de la FIFA de no permitir el ingreso al estadio con banderas que pudieran ofender a los ingleses en relación al tema de Malvinas. Funcionarios del gobierno salieron a justificar la medida diciendo que “es un evento deportivo” y que no se debía mezclar con un tema político.

A estos dichos, como no podía ser de otra manera, le adhirieron los grupos mediáticos acordes con el gobierno.

A uno puede gustarle o no la política económica de este u otro gobierno, pero nunca dejar de reclamar lo que soberanamente es nuestro, y menos tener respeto por un presidente que admira a Margaret Thatcher. Ningún argentino, bien nacido, puede apoyar la medida de este gobierno al respecto de esta decisión. Si los ingleses pretenden respeto, que ellos respeten las resoluciones de la ONU que desde más de 50 años les solicita que se deben poner a hablar de la devolución de las Islas Malvinas a Argentina. FIN.

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