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Interrogantes de gravedad institucional, financiera y política. El swap con Estados Unidos ya no existe, pero se desconoce a quién le debe hoy el Banco Central los dólares que usó para pagarlo.

En un nuevo capítulo de opacidad financiera, el BCRA informó el 9 de enero de 2026 que la línea de swap acordada entre el ministro de Economía, Luis Caputo, y el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, fue cancelada. El anuncio, realizado en el marco del denominado “Acuerdo de Estabilización Cambiaria”, lejos de despejar dudas, abre interrogantes de enorme gravedad institucional, financiera y política.

Cuatro elementos que el gobierno esconde:

La primera cuestión es elemental: se desconoce el origen de los fondos utilizados para cancelar el swap. La operación habría tenido lugar en diciembre de 2025, pero no existe información pública que explique de dónde surgieron los dólares necesarios. No hubo anuncio previo, ni comunicado técnico, ni explicación posterior.

La segunda cuestión agrava el problema. De los balances semanales del BCRA surge que, entre el 15 y el 23 de diciembre de 2025, la deuda con organismos internacionales aumentó en USD 2.505 millones, mientras que los “otros pasivos” —rubro donde se registraba el tramo activado del swap con EE.UU.— cayeron en USD 2.597 millones. La coincidencia sugiere que la cancelación se habría financiado con nueva deuda externa, evitando reflejar una baja directa de las reservas internacionales. ¿Qué organismo prestó esos fondos? ¿A qué tasa, plazo y condicionalidades? Nada de eso fue informado.

Por cierto, de tratarse del uso del oro como garantía o colateral, para que el préstamo fuera facilitado por el banco de Basilea, la gravedad se incrementa aún más: en diciembre de 2025 la Cámara Federal en lo Contencioso Administrativo falló para que el Banco Central informe el destino del oro – luego de desconocer pedidos de informes sucesivos- y aún se resiste a hacerlo.

La tercera cuestión es la más insólita. Nunca se anunció la activación del swap. El BCRA comunicó su firma el pasado 20 de octubre, pero jamás se había informado su utilización. Sin embargo, ahora se anuncia su cancelación.

La cuarta cuestión conecta este episodio con la política estadounidense. La cancelación del swap ocurre en paralelo a la presión del Congreso de EE.UU. para acceder a la información del acuerdo, en el marco de los mecanismos de disclosure (revelación) del Fondo de Estabilización Cambiaria (FSE). Frente al riesgo de una auditoría legislativa que expusiera el uso político de esos fondos…¿la salida fue cancelar la línea? Bessent evitó el control del Congreso y Caputo ejecutó una cancelación que implicó una erogación en dólares para financiar la intervención cambiaria preelectoral.

“El swap que evitó el default…»
La relevancia del swap no es una interpretación local. El 30 de diciembre, el Congressional Research Service (CRS) —organismo técnico que asesora al Congreso de EE.UU.— publicó el informe “U.S. Financial Support to Argentina”.

Allí afirma que el swap fue clave para evitar que el gobierno de Javier Milei enfrentara el décimo default o una devaluación abrupta.

El informe señala, de manera textual:

“La principal fuente de divisas de Argentina es el saldo remanente de su línea de swap de monedas con Estados Unidos. Los activos en moneda extranjera del Banco Central están en gran medida compensados por pasivos en moneda extranjera, y Argentina no cuenta con un fuerte superávit comercial que genere ingresos significativos de divisas. Si el gobierno de Milei se encuentra sin las divisas suficientes para afrontar los pagos de deuda y sostener los objetivos de su política cambiaria, probablemente enfrente decisiones de política difíciles, como definir si incurre en un default de su deuda por décima vez o si permite una mayor flexibilidad en el valor del peso.”

A partir de este diagnóstico, el CRS plantea que el Congreso estadounidense puede aprobar, rechazar o limitar el alcance del swap, retirándolo de la discrecionalidad exclusiva del Tesoro. Esto ayuda a explicar la urgencia por cancelarlo y sacarlo del radar legislativo.

¿Más deuda para cancelar el swap?
La cancelación de un swap nunca informado como activo, presuntamente financiado con nueva deuda y sin datos sobre tasas, plazos ni garantías, motivó que el pasado lunes 12 de enero de 2026 presentara, en mi carácter de Diputada Nacional, y junto a otros diputados y diputadas del bloque de Unión por la Patria, un pedido de informes al BCRA.

Se exige conocer qué operaciones compensaron el egreso de divisas que significó la cancelación del swap, si se recurrió a organismos internacionales, bajo qué condiciones, por qué no se informó la activación del swap y si la cancelación guarda relación con los procesos de divulgación de información en curso en el Congreso de EE.UU.

Lo que está en juego no es solo una discusión contable. Es determinar si la estabilidad cambiaria se sostuvo con endeudamiento opaco y sin control democrático. Si el swap con Estados Unidos ya no existe, la pregunta sigue vigente: ¿a quién le debe hoy el Banco Central los dólares que usó para pagarlo?

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