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La economía argentina creció 4,4 por ciento en 2025, según datos oficiales de Indec difundidos este viernes. La cifra confirma un rebote luego de dos años consecutivos de deterioro, es decir, mucho de ese crecimiento tiene que ver con un efecto estadístico. A su vez, el dato para el último trimestre de 2025 confirma una desaceleración de la economía por segundo trimestre consecutivo. La inversión privada y el consumo público mostraron variaciones negativas, mientras el consumo privado mermó: pasó de crecer 10 por ciento en el primer semestre a 4,1 por ciento hacia fines de año. La industria manufacturera cayó 5 por ciento en el cuarto trimestre.

La recuperación tuvo una forma de U invertida: con un repunte marcado en la primera mitad del año, seguido por una desaceleración. Así, en el cuarto trimestre del año el PBI creció apenas 2,1 por ciento interanual (dato que contrasta contra el 6,1 por ciento promedio en el primer semestre). Las primeras proyecciones de organismos internacionales para este 2026 apuntan una merma en el crecimiento, con tasas que oscilarían en torno al 3 por ciento.

En términos de los componentes de la demanda, el consumo de las familias creció 4,1 por ciento en el cuarto trimestre del año, el consumo público cayó 0,1 por ciento, la inversión privada cayó 2,1 por ciento mientras que las exportaciones crecieron 10,9 por ciento. Del lado de la oferta, las importaciones subieron 10,1 por ciento en el último trimestre del año.

Para estas mismas variables, la evolución en 2025 fue de crecimiento de 7,9 por ciento para el consumo privado, apenas 0,2 por ciento se expandió el gasto público, un 16,4 por ciento rebotó la inversión privada y 7,6 por ciento las exportaciones. Mientras las importaciones crecieron 27 por ciento en el año.

En términos sectoriales, la industria (5 por ciento), el comercio (2,2 por ciento), la administración pública (1,1 por ciento) y los hoteles y restaurantes (0,7 por ciento) terminaron el año con variaciones negativas. Compensadas por rubros como la intermediación financiera (que creció 17,2 por ciento) y la explotación de minas y canteras (que subió 8,1 por ciento). En el año la industria apenas creció 0,8 por ciento.

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