Un equipo de emprendedores del rubro apícola recibió formalmente su habilitación como Pequeña Unidad Productiva de Alimento Artesanal (PUPAA) en su sede ubicada en calle Las Américas, entre Florentino Ameghino y Luis Braille -López Romero- el jueves por la tarde.
El secretario de Industria y Desarrollo Productivo -Ricardo de la Fuente- lo consideró “un logro fundamental que les permitió no solo adquirir una envasadora automática para optimizar su labor, sino también vender en toda la provincia de Buenos Aires y ampliar sus oportunidades”.

“No fue fácil, pero con su trabajo más el acompañamiento de la gestión del intendente Andrés Watson, en coordinación con el gobierno de Axel Kicillof, impulsamos su expansión, generamos lazos prósperos para aumentar el alcance de su negocio”, subrayó. El funcionario los instó a “soñar con una futura marca para comercializar a nivel nacional e internacional y ser referentes de otros elaboradores del partido”.
“Siempre tuvimos el apoyo del Municipio: nos indicaron los pasos en cada trámite, nos dieron lugar en las ferias. De esa manera, nos conocieron en el distrito y comenzamos con nuestros primeros clientes”, aseguró José Amoedo, uno de los fundadores.
“Empezamos en 2004 a través de una inquietud que surgió al no conseguir miel en varios almacenes. Encontramos un mercado que explotar. La decisión fue informarnos, hacer cursos y arrancar con el proyecto”, evocó el vecino de los alrededores. “El mundo de las abejas me apasionó: su forma de vida, su organización”, comentó.

Respecto a su recorrido, el otro socio -Rodrigo Cerrudo- compartió: “Lo más emocionante fue ver la recompensa después de 20 años de dedicación y esfuerzo. Al principio, teníamos ocho colmenas. En la actualidad, contamos con 250 en La Capilla, Magdalena, Cañuelas y Ministro Rivadavia. Fue un camino con altibajos. Alcanzar esta certificación nos enorgulleció”.
Por último, el frentista de la zona céntrica explicó: “Procesamos y extraemos la materia prima, la filtramos, descontaminamos los recipientes e iniciamos el fraccionamiento”. “Finalmente, testeamos todo con la misión de evitar cualquier tipo de impureza, etiquetamos y empaquetamos”, concluyó.
