La oposición cuestionó la iniciativa oficialista. La considera una “ley ómnibus” con escasa relación con la defensa soberana de las Islas Malvinas. El oficialismo aprovechó los exabruptos de Grabois para dar fin al encuentro.
Con los ánimos todavía convulsionados por el fallo de la Corte Suprema que repuso el artículo del DNU 70/2023 que habilita la extranjerización de la tierra sin límites, pese al rechazo del Senado reciente, la Cámara de Diputados comenzó a discutir la llamada Ley de Defensa de la Soberanía. En un plenario de las comisiones de Defensa Nacional, Relaciones Exteriores y Legislación Penal, el oficialismo envió funcionarios de segunda línea y enfrentó fuertes críticas al proyecto que envió al Congreso.
La oposición cuestionó que el proyecto se trate de una “ley ómnibus”, con escasa relación con la soberanía sobre Malvinas, que no menciona al Reino Unido en ninguno de sus artículos, y planteó riesgos concretos para la libertad de expresión. También objetó la delegación de facultades extraordinarias al Consejo de Seguridad y la incorporación de un marco normativo destinado a congraciarse con las exigencias de Estados Unidos para el Escudo de las Américas. Durante el debate, Germán Martínez anunció que su bloque impulsará una sesión especial para rechazar el DNU 70/2023. Con gritos y chicanas, la reunión terminó levantada de forma intempestiva por el presidente de la comisión, el libertario Carlos Zapata.

El debate por la Ley de Soberanía comenzó con el pie izquierdo. La ley que el gobierno envió al Congreso para aprovechar el consenso social en torno a la causa Malvinas quedó opacada por el clima de tensión que se impuso en el Congreso tras el reciente fallo de la Corte Suprema. El oficialismo no pudo evitar que el tema se metiera en todas las intervenciones. “Nadie puede creer que les importen las Malvinas cuando están entregando todo el continente”, dijo la diputada del Frente de Izquierda Myriam Bregman, quien además instaló la sospecha de un “lobby con la Corte Suprema para que saque el fallo”. Bregman expuso mientras los gritos del libertario Jairo Guzmán se escuchaban de fondo. “Le pido al diputado que deje de insultar permanentemente de atrás”, pidió el presidente de Unión por la Patria, Germán Martínez. Bregman fue la primera en pedirle a los diputados ocuparse de “anular el decreto 70/2023” por ser “la base de toda esta infamia”.
Las críticas
Un común denominador entre los distintos bloques de la oposición fue que la ley es, en realidad, una “ley ómnibus”, como acostumbra a enviar el oficialismo para esconder iniciativas con poco o nulo consenso. “¿A qué se debe la solicitud de facultades delegadas y excepcionales que están encubiertas dentro del texto?” y “¿Por qué pretenden la no intervención del Congreso en cuestiones centrales que hacen a la seguridad y a la defensa nacional?”, preguntó el diputado de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro.
El peronismo repasó, a través de sus diputados Jorge Taiana, Agustín Rossi, Eduardo Valdés y Juan Marino, que, de los 133 artículos, “solo el 30% tiene que ver con Malvinas y las sanciones”. El resto del proyecto incluye cambios a la Ley de Defensa Nacional, la Ley de Seguridad Interior y la de Inteligencia Nacional. “Borra el límite entre Defensa y Seguridad Interior”, recordó Taiana. El exministro de Defensa dijo que, en realidad, la ley “le quita la potencia a las sanciones” que contenía la ley Pino Solanas, sancionada durante el gobierno de Cristina Kirchner. “Es una farsa como ley de endurecimiento”, sentenció.



En el mismo sentido, su par Agustín Rossi dijo que el Régimen de Desistimiento y Regularización que contiene la ley no es más que un blanqueo para las empresas que operan de manera ilegal en las Islas Malvinas. “En cualquier lado meten un blanqueo, no se privan de eso”, reclamó, y aseguró que “más que un régimen para castigar a quienes incumplieron con determinadas normas, es para perdonar a quienes las infringen”. Sobre el reciente fallo, Rossi agregó: “Con esta decisión de la corte de derogar la ley de tierras, el señor Peter Thiel no solo puede hacer un centro de datos y comprar la tierra aledaña a ese centro de datos; hasta podrá construirse una ciudad”.
Los diputados cuestionaron que el proyecto no menciona al Reino Unido ni la ONU, el marco donde debería reforzarse el reclamo, y que busca adaptar la legislación interna a la estrategia de seguridad hemisférica impulsada por Estados Unidos y ampliar las facultades del Poder Ejecutivo, las Fuerzas Armadas, la SIDE y el nuevo Consejo de Seguridad Nacional.
Final abrupto
La tensión que se respiró durante todo el debate llegó a su fin tras la intervención de Juan Grabois, de manera intempestiva. El cortocircuito comenzó cuando cruzó al libertario Jairo Guzmán, que insultó a Bregman durante su exposición. Se sumó a los gritos el tucumano Gerardo Huesen, exdirigente de Fuerza Republicana cercano a Ricardo Bussi, que lo llamó “cagón”. Grabois cuestionó a Milei por su admiración por Margaret Thatcher. La libertaria Juliana Santillán lo interrumpió para acusarlo de leer el discurso. “No estoy leyendo, tontita”, respondió. Carlos Zapata, presidente de la Comisión, reclamó orden y le apagó el micrófono. “Dejá de apagarme el micrófono, facho de mierda”, le gritó el diputado de Argentina Humana. El libertario aprovechó el exabrupto y levantó el plenario pese a los pedidos de continuar el debate y se retiró.

Desde París, el presidente Milei también se subió al escándalo. En sus redes sociales compartió el video publicado por la diputada libertaria Andrea Vera y escribió: “Esto es lo que enfrentamos a diario al tiempo que tiran piedras de tinta los imbéciles de las formas…”.