Mientras el debate público se concentró en la reforma de Zona Fría, el Senado aprobó un paquete de medidas energéticas que incluye un artículo que, con el pomposo título de «Autosuficiencia económico-financiera del Mercado Eléctrico Mayorista», condona deudas por USD 1.842 millones de las distribuidoras eléctricas con CAMMESA.
El ranking de beneficiados lo encabeza EDENOR (de José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti) con USD 438 millones, seguida por EDESUR de la italiana Enel con USD 345 millones. Si se toma por grupo empresario, el primer puesto es para el Grupo DESA, de Rogelio Pagano, con USD 474 millones sumando sus distribuidoras bonaerenses y salteñas. El Estado les perdona deudas que no pueden pagar. Los usuarios, mientras tanto, siguen pagando tarifas que no cubren costos.

El mecanismo que aprobó el Senado tiene una lógica que, vista de cerca, resulta difícil de tragar. El Estado Nacional aportó a CAMMESA los subsidios para que el sistema eléctrico funcionara porque la tarifa no cubría los costos totales. Las distribuidoras, mientras tanto, no le pagaron a CAMMESA la energía que vendieron. Ahora, en lugar de exigir el pago, el artículo 4° de la norma sancionada les compensa esas deudas con «activos regulatorios», originados por los congelamientos tarifarios de distintas etapas. Traducción, si la deuda no alcanza, las distribuidoras tendrán incluso un saldo a favor. El perdón tiene nombre y apellido, y el ranking de beneficiados es un mapa del poder empresarial en el sector.
Distintos analistas del sector consideran discrecionales tanto la condonación como el monto, porque resulta difícil de calcular. No se sabe si las distribuidoras no pagaron a CAMMESA por Valor Agregado de Distribución (VAD) no otorgado o por inversiones no realizadas, ya que en ese período la calidad del servicio no mejoró, sino que empeoró. La pregunta que nadie responde con precisión es qué se condona exactamente. ¿La deuda por energía que se vendió y no se pagó? ¿O el supuesto lucro cesante por tarifas que no se pudieron cobrar? La ambigüedad es la materia prima de la discrecionalidad, y la discrecionalidad es la materia prima de los negocios aceitados con el poder político.

Hay un aspecto que el oficialismo prefiere no mencionar, no se incluyó ningún beneficio para las empresas cumplidoras, muchas en manos de provincias, que pagaron en tiempo y forma las facturas por la energía. El mensaje que queda flotando es perverso, el que cumple, paga y el que no cumple, es premiado. La Argentina tiene una larga tradición de premiar a los incumplidores y castigar a los cumplidores. Esta ley es un eslabón más de esa cadena.
El detalle que cierra el círculo perfecto es el nombre del funcionario a cargo de implementar el mecanismo de condonación: Damián Sanfilippo, subsecretario de Energía Eléctrica, quien viene de ser director de suministros del Grupo DESA y antes ocupó la gerencia general de Eden, una de las empresas del holding. Es decir, el funcionario que debe ejecutar el perdón de deudas de las distribuidoras es un ex directivo de una de las principales beneficiadas. La puerta giratoria entre el sector privado y el público no es una metáfora en la Argentina: es una institución. Que el trámite para la condonación de las deudas de las distribuidoras bonaerenses deba contar con la intervención de las autoridades energéticas del gobierno de la provincia de Buenos Aires agrega una capa más de complejidad y de posibles favores cruzados.