Buenos Aires recibe menos recursos nacionales en términos reales que antes del comienzo del gobierno de Javier Milei, pero la debilidad de la actividad económica también golpea su propia recaudación.
La provincia de Buenos Aires enfrenta una doble restricción sobre sus ingresos. Por un lado, recibe menos recursos nacionales en términos reales que antes del comienzo del gobierno de Javier Milei. Por otro, la debilidad de la actividad económica también golpea su propia recaudación. Los últimos datos difundidos en redes por el ministro de Economía bonaerense, Pablo López, calculan que la suma de recursos perdidos, deudas nacionales, programas interrumpidos y obras paralizadas alcanza los $28,4 billones desde diciembre de 2023. En materia de coparticipación, aunque septiembre mostró una mejora interanual, López advirtió que el acumulado de 2026 sigue 2,3 por ciento por debajo de 2025 y 14 por ciento por debajo de 2023, siempre en términos reales.
Los números de septiembre pueden resultar engañosos si se los observa de manera aislada. La Coparticipación Federal de Impuestos distribuida entre las provincias creció 4,6 por ciento real interanual y los recursos de origen nacional aumentaron 4,4 por ciento. Pero buena parte de esa recuperación estuvo sostenida por Ganancias, cuya recaudación subió 22,4 por ciento real interanual. López atribuyó parte de esa variación a un cambio en el calendario de vencimientos del impuesto y advirtió que no implica una reversión de la tendencia acumulada.
El comportamiento del IVA muestra la otra cara. En septiembre cayó 5,8 por ciento real interanual y sumó su undécimo mes consecutivo de retroceso. El IVA es uno de los principales componentes de la masa coparticipable y está estrechamente vinculado con el consumo y el nivel de actividad interno. En agosto ya había caído alrededor del 6 por ciento real. Por eso López lo utiliza como uno de los indicadores para sostener que la mejora puntual de la coparticipación no refleja necesariamente una recuperación del mercado interno.
La recaudación tributaria nacional de septiembre llegó a $21,36 billones, un 38,3 por ciento más en términos nominales que un año antes. El IVA aportó $6,92 billones y Ganancias $4,77 billones. Pero comparar cifras nominales en una economía con inflación puede ocultar lo que ocurre en términos reales. De allí que el análisis bonaerense ponga el acento en cuánto crecen los ingresos una vez descontada la variación de los precios.

Los $28,4 billones que calcula la Provincia
López difundió uno de los cuadros más contundentes de la discusión fiscal entre la administración de Axel Kicillof y la Casa Rosada. Según los cálculos del Ministerio de Economía bonaerense, desde que comenzó la actual gestión nacional la Provincia acumula un perjuicio de $28,4 billones. Esa cifra no corresponde a un único concepto ni significa que la Nación le deba directamente todo ese monto al Tesoro bonaerense. Es la suma de varios componentes diferentes.
El mayor rubro son $10,1 billones en obras públicas nacionales paralizadas. A eso se agregan $5,9 billones por la caída de recursos de origen nacional, entre ellos los vinculados con la coparticipación, $4,7 billones de deudas directas del Estado nacional con la Provincia, $4,3 billones por programas nacionales discontinuados o demorados y otros $3,4 billones que el Gobierno bonaerense atribuye a la menor recaudación provincial provocada por la contracción de la economía. La suma da los $28,4 billones difundidos por López.
El ministro lo tradujo además a bienes y servicios públicos para dimensionar la magnitud. Según las equivalencias difundidas por su cartera, ese volumen de recursos representaría el costo de 90.787 ambulancias, 169.468 patrulleros, 6.725 kilómetros de rutas, 10,4 años de salarios de todo el personal provincial de Salud, 6,2 años de salarios de Seguridad o 1,8 años de los haberes del sistema educativo bonaerense. Son equivalencias elaboradas por el Ministerio y no gastos que estuvieran presupuestados efectivamente con esos destinos.
El impacto en la recaudación
El problema bonaerense no termina en la relación con la Nación. Los números divulgados por López muestran que, entre enero y agosto de 2026 y el mismo período de 2023, los recursos tributarios totales de la Provincia cayeron 8,5 por ciento real. Dentro de esa caída, los recursos de origen nacional retrocedieron 9,9 por ciento y la recaudación tributaria propia bajó 7 por ciento.
Esto introduce una diferencia importante. Una cosa son los fondos que la Nación recauda y distribuye automáticamente a través de la coparticipación. Otra son los impuestos que recauda directamente la Provincia, fundamentalmente Ingresos Brutos, Sellos, Inmobiliario y Automotor. La recesión o el estancamiento pueden golpear simultáneamente los dos canales. Si baja el consumo, se resiente el IVA nacional y, por lo tanto, una parte de la coparticipación. Si se retraen ventas, producción y operaciones comerciales dentro de Buenos Aires, también sufre Ingresos Brutos, principal impuesto provincial.

Los datos de 2026 muestran esa conexión. Entre enero y julio, la recaudación propia bonaerense acumulaba una caída cercana al 3 por ciento real frente a 2025. Sólo en julio ingresaron unos $1,488 billones, un 8,5 por ciento menos en términos reales que en julio de 2025 y 4,7 por ciento menos que en junio. El CEPA señala que el comportamiento de Ingresos Brutos continúa condicionado por el bajo dinamismo de la actividad y del consumo.
En el primer semestre la situación todavía no había producido un derrumbe de los ingresos propios. Un análisis de la ejecución provincial mostró incluso una pequeña mejora real en algunos recursos. Pero al combinarse la debilidad de los recursos nacionales con una recaudación propia que prácticamente no crece o retrocede, el margen presupuestario se vuelve más estrecho. En los primeros seis meses de 2026 la Provincia contabilizó ingresos totales por $20,74 billones y gastos por $21,62 billones. El resultado financiero fue negativo en $876.057 millones. Esos números describen el conjunto de las cuentas bonaerenses y no pueden adjudicarse exclusivamente a los recortes nacionales.
Buenos Aires recauda mucho y recibe poco
López puso además el foco sobre un problema histórico de la provincia de Buenos Aires, agravado según su lectura por la retracción de los fondos nacionales. En los primeros ocho meses de 2026, de acuerdo con los datos que difundió, la actividad radicada en la Provincia habría generado más de $63 billones de recaudación tributaria nacional, aproximadamente el 38 por ciento de los $168 billones recaudados en todo el país. Durante ese período el Tesoro bonaerense recibió alrededor de $12 billones por coparticipación.
Hay una precisión necesaria. El 7 por ciento utilizado por López surge de comparar esos $12 billones recibidos con el total de recaudación nacional. No significa que el coeficiente legal de coparticipación de Buenos Aires sea del 7 por ciento. Son magnitudes distintas. El argumento del ministro es que existe una brecha muy grande entre la participación bonaerense en la generación de recursos tributarios nacionales y los recursos que finalmente ingresan a la Provincia por el régimen federal.
La cuestión es especialmente sensible porque Buenos Aires tiene más de 17 millones de habitantes y concentra buena parte de la estructura industrial y del mercado interno argentino. La administración provincial sostiene desde hace años que el sistema de distribución secundaria de la coparticipación la perjudica estructuralmente y que esa situación se vuelve más visible cuando desaparecen otras transferencias nacionales. En marzo, Economía bonaerense calculaba ya en $15,6 billones distintos reclamos contra la Nación y vinculaba ese faltante con la capacidad provincial para financiar salud, educación, seguridad, transporte y obra pública.

El tercer recorte: las transferencias no automáticas
A la caída o estancamiento de los recursos automáticos se agrega un fenómeno distinto. Son las transferencias que la Nación debe efectuar por programas, fondos específicos o convenios y que no forman parte de la distribución diaria de coparticipación. Según López, en el acumulado a septiembre de 2026 las transferencias obligatorias no automáticas se encontraban cerca de 90 por ciento por debajo de lo recibido en 2023. El ministro definió ese comportamiento como un ajuste “brutal y sostenido”.
Ahí aparecen fondos para educación, transporte, seguridad, salud y distintos programas que antes eran financiados total o parcialmente por el presupuesto nacional. El Gobierno bonaerense sostiene que cuando la Nación deja de transferirlos no desaparece necesariamente la demanda social que esos recursos atendían. En muchos casos la Provincia mantiene servicios o absorbe parte de los costos con recursos propios. Ése es el mecanismo que López presenta como una transferencia de hecho del ajuste desde la administración central hacia las provincias.
También existe un efecto sobre los municipios. Los 135 distritos bonaerenses reciben recursos de la Provincia mediante el régimen municipal de coparticipación y otras transferencias. Un análisis de la ejecución presupuestaria del primer semestre calculó que la coparticipación provincial hacia los municipios sumó alrededor de $2,77 billones y cayó 2,3 por ciento real. No es la misma coparticipación que la Nación gira a las provincias, pero forma parte de la cadena financiera: si el Tesoro provincial pierde capacidad de recaudación, aumenta la presión sobre los recursos que sostienen a los gobiernos locales.
