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Las verdaderas razones de porque Milei decidió trasladar el sable corvo del General San Martín del Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos a Caballo. Todo comenzó en mayo del año pasado.

Posteriormente a esa fecha se publico una nota en Página/12 (https://www.pagina12.com.ar/838966-el-sable-corvo-y-la-dignidad-nacional/), en la cual se le negó al Presidente la entrega del preciado emblema patrio para que lo usara el 25 de mayo de 2025.

Por otro lado, argumentando y justificando, en una nota recientemente aparecida en Infobae (https://www.infobae.com/cultura/2026/02/09/cual-es-el-vinculo-entre-el-sable-de-san-martin-y-la-familia-que-fue-a-la-justicia-para-frenar-el-traslado/) en la sección Cultura (?) se pretende descalificar a los descendientes de Rosas por la presentación judicial realizada para impedir el traslado.

Más allá de si los mismos tienen o no parentesco con Rosas, la justicia dictamino que no en forma exprés, a continuación veremos que el Presidente y/o el Gobierno no tienen ningún derecho a hacer el traslado.

Este sable acompañó a San Martín en las batallas por la independencia sudamericana. Se destaca por su sencillez ya que no posee materiales costosos. Se exhibió desde 2015 hasta febrero de 2026 en el Museo Histórico Nacional junto a otros sables y espadas de jefes militares, siendo luego trasladado al Regimiento de Granaderos a Caballo para su custodia, como indica el decreto presidencial 81/2026, para ser exhibido al público en el Cuartel de Palermo, sede de la unidad militar.

San Martín legó, en la tercera cláusula de su testamento, su sable al gobernador Juan Manuel de Rosas

3° El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la Independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina Dn Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como Argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la república contra las injustas pretensiones de los Extranjeros que trataban de humillarla. (Extracto del testamento de San Martín).

Mariano Balcarce, una vez ocurrida la muerte del Libertador, comunicó a Rosas la decisión testamentaria. El sable le fue remitido a Rosas dando cumplimiento a lo establecido en el testamento.

Según el escritor José María Rosa,​ Rosas en su destierro de Southampton, había decidido a ejemplo de San Martín, donar el sable corvo al mariscal Francisco Solano López. Una vez enterado de la muerte del mariscal paraguayo, Rosas decidió legar el sable a su amigo Juan Nepomuceno Terrero, y tras su muerte a su esposa y luego a sus hijos e hija por orden de edad. La espada pasó así a la posesión de Máximo Terrero y Manuelita Rosas tras la muerte de Rosas, ya que Juan Terrero había muerto.

Repatriación
En 1896, Adolfo Carranza
, fundador y primer director del Museo Histórico Nacional, solicitó a la familia Terrero-Rosas la donación del sable de San Martín, pedido al que la familia accedió. En la primera carta que remitió a Manuela Rosas, Carranza expresó: (…) me permito solicitar de V. con destino al Museo que dirijo, aquella espada redentora de un mundo, para que aquí, en el seno de la patria que le dio ser, pueda ser contemplada por los que la habitan y sea ella en todo tiempo la que les inspire para defender la soberanía nacional, como en la ocasión que originó se la obsequiaran a su señor padre.

El sable fue enviado desde Southampton a la Argentina el 5 de febrero de 1897 en el vapor Danube. El 28 de febrero llegó al puerto de La Plata y el sable fue trasbordado a la corbeta La Argentina, sobre la que arribó a Buenos Aires el 4 de marzo. Una comisión encabezada por Donato Álvarez lo recibió en el dique 3 y lo depositó en el Museo Histórico Nacional, dónde se labró un acta para dejar constancia del evento.

Restitución al Museo Histórico Nacional
Por decisión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el día 24 de mayo de 2015 el sable corvo fue trasladado por el Regimiento de Granaderos a Caballo y reintegrado al Museo Histórico Nacional. Durante el trayecto fue bendecido por el arzobispo Mario Poli en la Catedral metropolitana, delante del Mausoleo que guarda los restos del general San Martín. Desde ese lugar lo trasladaron con custodia militar hacia el Museo, donde pasó a exhibírselo en una sala especial, junto a las espadas de otros próceres, entre ellos, Juan Manuel de Rosas, Manuel Belgrano y Manuel Dorrego.

Sin más palabras y muy claro el lugar del sable de San Martín es el Museo Histórico Nacional.

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